¿Para qué sirve la terapia de pareja?

  ¿Es eficaz una terapia de pareja?

  ¿Cuándo es el momento de hacerla?

  Puede que estas u otras preguntas parecidas te las hayas hecho en algún momento. Intentaré aclarártelas en este texto.

  A menudo, escucho las quejas de mis pacientes (fundamentalmente mujeres) sobre cuestiones de pareja. Y debo confesar que, con los años, estas cuestiones llegan a ser reiterativas, en cuanto que se repiten caso tras caso. Parafraseando el dicho romano podría decir que “no hay queja de pareja nueva bajo el Sol”.

  El tipo de cuestiones que le queman la sangre a las pacientes tiene que ver con muchos aspectos: desorden, impuntualidad, no cumplimiento de la palabra dada, falta de cooperación, mala gestión económica, escasa comunicación, sexualidad deficiente, falta de cariño, rutina, falta de compromiso con la educación de los hijos, etc., etc., etc. Son tantos los asuntos y, sin embargo, tan repetidos, que llegan a convertirse en patrones, bucles y círculos viciosos para los que, sin duda, hay soluciones, pero estas no son mágicas, hay que ponerse manos a la obra para abordar los problemas, aprender de ellos y dejarlos atrás.

  Hay personas que esperan demasiado tiempo para buscar soluciones y, una pareja, como cualquier organismo, necesita la atención adecuada en tiempo y forma para mantenerse en equilibrio. Es como si tuviésemos una rueda pinchada del coche y no la llevásemos al taller hasta que la llanta ya estuviese tocando el asfalto. ¿Por qué esperar? Hay quien piensa que quizás, con el tiempo, las aguas vuelvan a su cauce. También hay quien vive estas situaciones con vergüenza y se aferra a frases hechas como “más vale lo malo conocido que lo malo por conocer” o “los trapos sucios se lavan en familia”, ideas antiguas basadas en otra mirada cultural y social que hoy en día no debería ser ni aceptable ni aceptada.

"¿Por qué esperar?"

  En el momento en que una pareja se enfrenta a problemas para los que no tiene (o no ve) solución, ese sería el punto en el que hay que iniciar una terapia o trabajo de parejas y no esperar a que las cosas se compliquen más todavía. Una relación es un sistema muy complejo en el que se unen un yo, otro yo y un nosotros (recomiendo la lectura del artículo Una pareja es un trío), de modo que tenemos en danza el mundo emocional y mental de dos personas más el que se ha ido creando a lo largo del tiempo de relación. Si consideramos a cada persona como un puzzle con muchas piezas emocionales y mentales, el nosotros es otro puzzle más con el que hay que aprender a jugar y lo habitual es que se aprenda a estar en pareja sobre la marcha, siguiendo el buen o mal ejemplo de los padres o de modelos instalados en el inconsciente a base de películas y otras influencias externas.

  A vivir en pareja se aprende y, si es necesario, hay que acudir a unas clases particulares (terapia o trabajo de pareja) que pueden ayudar a renovar las bases de la relación y transformarla en algo más enriquecedor y estimulante. Para ello, muchas veces es necesario acudir a profesionales que aportarán una mirada objetiva, unas estrategias y técnicas acertadas y un nuevo marco para que las personas hagan sus desaprendizajes (de lo insano), aprendizajes (de lo sano) y tomas de decisiones.

  "¿Necesitáis una mirada diferente y renovadora para vuestra relación?"

  "¿Tenéis problemas en la pareja y no sabéis cómo abordarlos?"

  En Noray llevamos más de quince años trabajando para ayudar a mejorar el mundo emocional de niños y adultos, de personas individuales, parejas y sistemas familiares. El abordaje desde diferentes perspectivas terapéuticas y un trabajo personal bien fundamentado y dirigido pueden hacer que un problema se convierta en un proceso de aprendizaje para encontrar las soluciones y salir reforzados de una situación que parecería negativa.

  Siempre es un buen momento para buscar soluciones. Llámanos, concierta una primera entrevista gratuita y sin compromiso y valoraremos tu caso. No lo dejes pasar. Los problemas no se solucionan solos y, a veces, hay que atreverse a pedir ayuda. Para eso estamos.

  José Antonio Sande Martínez

  Terapeuta emocional

  Noray