La Gestalt es un tipo de acercamiento o acompañamiento terapéutico que se basa en tres ejes fundamentales: responsabilidad, conciencia y presencia. 

Responsabilidad: soy yo quien vive, quien decide, quien elige entre una u otra manera de hacer, de actuar. 

Conciencia: para poder hacer esto, me doy cuenta de lo que me está pasando, de cómo estoy, prestando atención a mis sentidos, mis pensamientos y mis emociones. 

Presencia: todo esto ocurre en el momento presente, en el aquí y ahora

El trabajo en Gestalt es, esencialmente, un trabajo experiencial y fenomenológico; es decir: se trabaja con lo que se hace figura en el momento presente y desde ahí se empieza a trabajar. 

Para entender la metáfora de hacerse figura podemos realizar un experimento: escuchemos una canción. Si prestamos atención a la guitarra, esta se coloca en primer plano, se nos hace figura y el resto queda en el fondo. Si ahora queremos prestar atención a la batería, esta se hará presente como figura, y la guitarra volverá al fondo. Igualmente nos ocurre con lo que nos ocurre día a día: lo que estamos haciendo ahora mismo se nos hace figura con respecto al fondo, que es todo lo demás. Cuando nos centramos en lo que estamos haciendo y tenemos clara cuál es nuestra necesidad, estamos en una actitud sana, saludable. Cuando nos cuesta trabajo decidir qué queremos hacer, cuáles son nuestras necesidades, entramos en la neurosis. Hay que decir que todos estamos neuróticos, en mayor o menor medida. El ideal es que lo estemos lo menos posible. 

Dicho esto, ¿cómo es el acompañamiento en Gestalt? Pues se realiza desde una relación horizontal, no interpretativa ni directiva. El terapeuta no evalúa al cliente, no es el poseedor de la verdad y no da consejos o soluciones. En Gestalt pensamos que el cliente es el que más sabe de sí mismo, y nuestra tarea es ayudarlo, acompañarlo, en este proceso de ir dándose cuenta, y de ir liberándose de ideas y conceptos que le dificultan su relación con la vida y con el mundo. 

Y, ¿cómo se hace esto? Desde un enfoque creativo presente en el mismo concepto gestáltico de salud, a la que llegamos desde la regulación organísmica, trabajando desde la idea de que las personas tienen un instinto natural para la salud y el bienestar. 

"La terapia Gestalt es un permiso para ser creativo, es un permiso para jugar con nuestras más bellas posibilidades durante nuestra breve vida.”
- Joseph Zinker

Este enfoque creativo también se da en las técnicas y herramientas empleadas en acompañamiento individual y en grupos Gestalt de crecimiento personal. Algunas de estas herramientas pueden ser: 

Amplificación: se le pide al cliente que repita y exagere una acción, sentimiento o expresión en particular para que se vuelva más consciente de ello.
Fantasía guiada: el cliente visualiza un evento real del pasado o una situación hipotética. Luego, el terapeuta ayuda a la persona a concentrarse en lo que está pensando, sintiendo y haciendo mientras experimenta mentalmente este evento.
Trabajo de fantasías y sueños: Las diferentes partes en una fantasía o un sueño representan aspectos del individuo, y se trabajan desde esta perspectiva.
Diálogo interno: el cliente se involucra en un diálogo entre polos opuestos de su personalidad.
Juego de roles: el cliente asume el papel de un personaje o parte de sí mismo.
Técnica de la silla vacía: es una de las herramientas más vinculadas a la Gestalt de la costa oeste. Es otra manera de trabajar el juego de roles.

Junto a todo este arsenal de herramientas y técnicas, el terapeuta se ofrece a sí mismo como herramienta, mostrándose totalmente presente y auténtico en este acompañamiento, con sus limitaciones y potencialidades, siendo consciente de sí mismo y de cómo le influye lo que está ocurriendo en la sesión, lo que está escuchando, viendo, sintiendo y pensando. El terapeuta puede expresar cómo le resuena lo que se va dando en el momento presente y lo pone al servicio del cliente, creando un espacio que aporta autenticidad y un mayor contacto con el aquí y ahora. 

Por ello, los gestaltistas continúan trabajándose a ellos mismos, recibiendo terapia individual o supervisión, repasando sus intervenciones terapéuticas, haciendo visible aquello que se les escapa o no ven, continuando en su desarrollo personal y profesional. 



Importante, también, no dejar de nombrar el enfoque holístico de la Gestalt, no solo al incorporar los sentidos (nivel físico), emociones (nivel emocional), y pensamientos (nivel racional) en la experiencia del darse cuenta, sino también al integrar las partes conocidas y las no reconocidas, de manera que completen el todo que soy. Este trabajo de integración de polaridades es otro de los pilares gestálticos. 

Dice Jung: 

“La sombra no consiste solo en tendencias moralmente reprobables, sino que también ostenta muchas cualidades positivas, como instintos normales, reacciones apropiadas, percepciones realistas, impulsos creativos, etc.“

Desde la perspectiva gestáltica, cuando no reconocemos o negamos una parte nuestra surge el conflicto interno. Para la Gestalt “soy esto”, y la variante “no soy aquello, que es lo contrario a esto” me empobrece, puesto que limito mi capacidad de responder de maneras diferentes a lo que la vida me presenta. El trabajo en Gestalt integra estos opuestos o polaridades, y todo el resto de maneras de actuar entre un opuesto y otro, llegando a un modo más libre y creativo de vivir (y de vivirme). 

Algunas polaridades: 

•  Masculino y femenino
• Alma y cuerpo
• Dar y recibir
• Dominación y sumisión
• Ternura y dureza
• Enfado y tristeza
• Social y asocial
• Espontaneidad y retraimiento

Mención especial en el trabajo de polaridades en Gestalt es el binomio perro de arriba / perro de abajo, refiriéndonos como perro de arriba a la parte exigente, paterna, conectada con el deber, que dice “esto hay que hacerlo”, y como perro de abajo a la parte más indolente, más infantil, conectada con el disfrute, que dice “en vez de esto, me apetece hacer aquello”. 

Hay más para escribir sobre la Gestalt, el acompañamiento individual o el trabajo en grupos Gestalt de desarrollo personal, continuaremos aportando pinceladas aquí y allá para poder aclarar en la medida de nuestras posibilidades de qué va este estilo de vivir (y vivirme). 

Mientras, si te interesa el asunto, o crees que necesitas acompañamiento, puedes llamarnos para sesiones individuales, presenciales u online, o para participar en nuestro nuevo grupo de crecimiento personal en Almería, y que realizamos dos veces al mes en el centro Noray, en Roquetas de Mar.